En una burbuja

A veces uno siente la necesidad de encerrarse en una burbuja que le proteja de malos pensamientos, sentirse arropado, retroceder en el tiempo y volver al vientre materno, libre de preocupaciones. Al menos un ratito, un descanso ante un cúmulo de circunstancias que te superan y que te llevan al colapso.

En esos momentos me pongo música relajante, canciones que he escuchado miles de veces y que me transportan suavemente a esa burbuja de paz y silencio. Suelo tener preparadas hasta dos horas de música, por si me apetece alargar la relajación.
Disfruto de cada nota, mi respiración baila una melodía serena y tranquila, mi cuerpo se va relajando y mi mente va callando, poco a poco. Unas veces bastan veinte minutos, otras más.

A medida que los pensamientos se van reduciendo y mi mente está más y más calmada, me imagino en esa burbuja, flotando, envuelto en un halo protector, una membrana que impide la entrada de más información y que tarde o temprano, me conducirá al silencio absoluto.

Cuando un pensamiento se acerca a la burbuja, choca contra la membrana e intenta entrar. Imagino que levanto el brazo, suavemente, le doy un golpecito al pensamiento y desaparece. Así con todos… Lo único que debe pasar por mi cabeza es:

Soy amor, puro amor
Soy una persona especial
No le deseo mal a nadie
Soy feliz, inmensamente feliz
Gracias

Al terminar la relajación, me inunda una maravillosa sensación de paz y harmonía. Suelo hacerlo en la cama, antes de ir a dormir. Así, tal como termino, me arropo y me acuesto. Al día siguiente me levanto lleno de energía y feliz, conmigo mismo, con la vida y con el mundo.

A veces, cuando algo me preocupa mucho, uso esta meditación para encontrar una respuesta. Al mantra usado anteriormente le sumo una pregunta, que sólo expongo cuando he conseguido un estado elevado de calma.
La pregunta debe ser sincera, honesta y debe hacerse sin esperar respuesta alguna. La lanzo al espacio infinito, doy gracias y continúo la relajación. El Yo interior responderá de una forma u otra, consciente de que nosotros somos, siempre, el origen y la solución al problema.