Sandy

Aún quedan unas semanas para verte nacer y ya imagino tu primer latido, tu primer ruidito. Mimaré tu nacimiento paso a paso, recordando cada segundo… sabré al dedillo de qué estás hecho, cuan grande es tu corazón; sabré cuáles son tus límites, cuanto puedo esperar de ti y hasta donde podemos llegar juntos; si te pones enfermo podré sanarte, porque te conozco, porque mi corazón y mi manos te dieron la vida! Escogí cada parte de ti con suma dedicación, sabiendo que estaba creando algo único, algo mío, un reflejo de mi personalidad…
Asumiré una vez más mi rol de creador, volcaré en ti mi responsabilidad de padre y guiaré tus primeros pasos hasta que puedas valerte solo, y recorreremos un camino que no tiene por qué ser fácil, pero que sin duda nos hará crecer mutuamente. Hasta que algún día seas tú quien me guie, mi maestro, mi compañero de fatigas, mi compañero de juegos…
En febrero nacerá mi tercer ordenador, montado pieza a pieza, mimado desde su concepción, y cuando lo encienda por primera vez, sonreiré y le diré: ¡¡Bienvenido al mundo x86, hijo mío!! 😛

Todo empezó con una Matrox...

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